De viaje en Monterrey
La primera vez que fui a Monterrey sólo pensaba en mi regreso..., es que fue una visita de un día y por razones que han quedado en el olvido me urgía estar de vuelta en la ciudad de los Palacios.
Las siguientes visitas a la sultana del norte ya llevaban otro aroma, entonces empecé a ver la ciudad con otros ojos y a olvidar la primera impresión, que aunque muchos dicen es la que cuenta, conmigo fue diferente; descubrí lo que a veces los chilangos olvidamos... y que aplicando toda honestidad nos convierte en grupo no muy querido en otros lugares; y es que ahora no me olvido de que cada ciudad es diferente y está adecuada ( o trata de estarlo) a las necesidades de sus habitantes y el número de los mismos, imposible que haya lo mismo en todas las ciudades.
Monterrey es una ciudad con lugares hermosos y paisajes extraordinarios.
Se ha convertido en una referencia de buenos recuerdos para mí...
Y es que siempre asocio los lugares con la felicidad que me provocan; por eso me gusta tanto el Distrito Federal, donde nací dos veces y nació mi alegría constante, Toluca, donde a pesar del frío yo siempre siento la calidez de los que quiero, León, que es la tierra de mi padre y aunque me provoca una enorme nostalgia por lo que fué... no dejo de sonreír sólo de pensar en esa ciudad.
La entrada del día es para Monterrey, porque desde ahora me recuerda que mi mundo es muy pequeño, que los instantes de complicidad son el cielo y que la distancia es increíble porque mata o engrandece...


