Ser chilango
Mucho se ha especulado sobre el origen etimológico de la palabra chilango, afirmándose con frecuencia que en un principio, designaba a los mexicanos que de cualquier parte del país, emigraban a la capital.
El ensayista mexcano Gabriel Zaid, escribe que chilango es una variación que se realizo en el estado de Veracruz de la palabra chilango que proviene del maya xilaan que significa desgreñado. César Corzo Espinoza quien propuso que la palabra " chilango" tiene un origen nahuatlen la palabra chilan-co que significa " donde están los colorados" y que hace alusión al color de piel de los habitantes de la Ciudad de México, enrojecida por el frío.
Chilango empezó a decirse en Veracruz, pero es a partir de 1992 cuando la Real Academia de la Lengua autoriza el uso normal de chilango, tanto el el Diccionario de la Lengua Española, como en el Diccionario Geográfico Universal y la Ortografía de la lengua Española; ninguna de estas publicaciones da etimología,ni marca la palabra como despectiva, coloquial o familiar.
En un principio utilizar el término chilango era despectivo; pero con el tiempo se ha convertido en en la forma más común de referirse a quienes viven en el D.F. y en algunas zonas del aledaño Estado de México.
La revista " chilango" señala: "Dícese de aquel individuo que, no importando su lugar de origen, ha desarrollado un vínculo emocional, espiritual, territorial, social, cultural e incluso pulmonar y gastrointestinal con la Ciudad de México. Su relación con dicho lugar suele ser de amor-odio, y se la pasa despotricando en contra de su querido terruño; pero si se le llegase a alejar por demasiado tiempo de ella presentaría síntomas como depresión, pérdida de peso, dificultad para respirar ( por falta de elementos contaminantes en el ambiente ), ciclos de sueño irregulares y un estresante desequilibrio por falta de estrés...
No le pide coherencia al chilango; su vida no tiene ni pies ni cabeza, como la ciudad que ama.
Esta entrada es para todos los chilangos que conozco y que saben perfectamente que a pesar de todo... el D.F. tiene su encanto.

