LA MAGIA DE LO COTIDIANO.
Todo parecía marchar como siempre, el tiempo justo para llegar de un lugar a otro; no sé porque a veces olvido que estoy en la ciudad de México y que nunca puedes establecer horarios.
Eran las 17:30 horas y mi tiempo estaba medido, estipulado; sería como siempre, pero no, doy vuelta a la izquierda, luego a la derecha y... Marina Nacional a tope, ni un carro más. ¿Qué pasó? alguna marcha, bloqueo, seguro un accidente vial, avance unos metros pensando sólo en llegar a río san Joaquín, pensando que ya ahí casi estoy en el lugar al que me dirijo, aunque me falten seis kilómetros por recorrer...sin embargo, la vía en la que había puesto mis ilusiones me quedo mal, muy mal, también estaba detenida-ni para atrás ni para adelante-, las cosas se complicaban y sólo pensaba en posibles alternativas para salir de semejante embotellamiento, aunque carecía de todo sentido común porque a dónde? o más bien por dónde?
Empecé a entregarme a la resignación, son las 17:55 y mi cita a las 18:00 horas, ummm, claro que no llego, es mejor planear como matar el tiempo porque esto puede durar horas-lo sé por experiencia-escuchar música, enviar mensajes, disculparme por no llegar, comprar un refresco, una revista, un café,un peluche de los backyardigans para Monse y hasta preparar mi cuota de $10 pesos para las gorditas de nata.
Es lo cotidiano pensé, sé que más de una ocasión he querido bajar del auto y dejarlo ahí, he tomado rutas alternas que creo sólo yo conozco y hay miles que creen que es su descubrimiento, también he seguido al auto de enfrente pensando que igual y él si sabe como salir de aquí, en fin,es el D.F. del que me quejo cuando pasan estas cosas, del que a veces quiero huir porque ya somos muchos; pero también es la ciudad que más me gusta, la que más extraño, donde están muchos de mis recuerdos, donde nació lo que más quiero en el mundo, es el lugar al que siempre quiero volver.
No llegue a mi cita, me quede varada escuchando mi música de siempre, pensando que estaba en lo cotidiano, la rutina, pensando en la magia de la muy vapuleada ciudad de México, que es mi testigo, mi cómplice, mi confidente.
Lo de hoy... se repetirá, así que sólo espero encontrar la magia de lo cotidiano.

